El Paseo MarÃtimo de Santander lleva años en punto muerto, anclado entre convertirlo en un verdadero paseo, o mantenerlo entre rejas para cántabros y turistas.
Calles santanderinas como el Paseo de Pereda llevan décadas disfrutando de un paseo marÃtimo que se le sigue negando a Calderón de la Barca, Antonio López y Marqués de la Hermida. Desde las ventanas de esas calles santanderinas, se observa un contraste en el que, a pesar de la costumbre, serÃa recomendable pararse a pensar el tiempo perdido, el disfrute que podÃamos haber tenido si el paseo marÃtimo hubiera sido extendido.
Este fin de semana saqué una foto, alegre por el reciente aumento de visitas de trasatlánticos de todo el mundo:

Pero no puedo negar que la vista se me fue al desaguisado de la zona portuaria, portada de decenas de periódicos y cientos de titulares en los últimos 20 años. Naves a medio destruir, aparcamientos que no cumplen su función y una lenta evolución sin un futuro claro.


Entiendo que deberÃamos buscar la fórmula rápida para conjugar el desarrollo económico del puerto, con la calidad de vida de los ciudadanos.
