
El primero de julio, la armada de Estados Unidos reactivará la Cuarta Flota, con la intención de “combatir el terrorismoâ€, las “actividades ilÃcitas†y enviar un “mensaje†a Venezuela y al resto de la región.
Se trata de la primera reacción con una proyección de largo aliento por parte de Washington, luego del ataque al campamento de las FARC el pasado primero de marzo, que hizo temblar el tablero regional y puso en evidencia la debilidad de la superpotencia y el aislamiento de sus aliados en la región.
El comunicado del Pentágono, emitido el 25 de abril, argumenta que la reactivación de la Cuarta Flota –creada en 1943 para enfrentar la amenaza de los submarinos nazis en el Caribe y Sudamérica y disuelta en 1950– servirá para “demostrar el compromiso de Estados Unidos con sus socios regionalesâ€.
La flota estará comandada por el contralmirante Joseph Kernan, actual jefe del Comando de Tácticas Especiales de Guerra Naval, tendrá su base en Mayport, Florida, y dependerá del Comando Sur con sede en Miami. Once buques, entre ellos un portaviones y un submarino nuclear, conformarán el núcleo inicial de la flota.
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