
De un tiempo a esta parte se vienen sucediendo noticias esperanzadoras en el campo de la captación de CO2 de la atmósfera.
Ya es sabido que existen diversos métodos para recoger el pernicioso gas, que provoca el tan en boga cambio climático, para luego almacenarlo, ya sea en pozos de petróleo o gas ya agotados, minas de carbón o formaciones geológicas. Pero este tipo de almacenamiento presenta algunos inconvenientes como el que se desconoce el tiempo máximo que el dióxido de carbono podrÃa estar almacenado o el que siempre existe el riesgo de que se produzca una fuga a gran escala.
La solución, pues, serÃa encontrar una forma de que el CO2 se pueda reutilizar de una forma segura y eficaz. De esta forma, se reducirÃa su presencia en la atmósfera y se mitigarÃa el calentamiento.
En esta solución es en la que está trabajando actualmente el Centro para la Innovación en Captura y Almacenamiento de Carbono de la Universidad de Nottingham en el Reino Unido. Un equipo de investigadores británico, comandado por la española Mercedes Maroto-Valer (sÃ, española. Algún dÃa hablaremos de la sangrante fuga de cerebros que padece nuestro paÃs), está desarrollando métodos para reutilizarlo.
De momento, han pensado en un proceso similar a la fotosÃntesis de las plantas; a partir de agua, luz y CO2 podrÃan producir, en vez de azúcares como las plantas, metano, el principal componente del gas natural. SerÃa el ciclo perfecto: de CO2 a gas natural y de éste nuevamente a CO2.
También están trabajando en algo que parece tan difÃcil a priori como es transformar el CO2 en un mineral similar a los ladrillos. Mediante reactores, acortan a sólo unas horas el proceso que la naturaleza tarda milenios en realizar, pasar de un gas a un producto sólido. La investigadora le encuentra una pega a esta solución: que se producirÃan muchos más minerales de los que podrÃa necesitar el sector de la construcción. ¡Bendita preocupación!
Siempre lo hemos dicho: si solucionar el problema del desbarajuste climatológico está en manos de los humanos, no será a través de consumir menos energÃa (eso es utópico) sino empleando la tecnologÃa de vanguardia para mitigar, sino eliminar, los efectos de ese consumo energético. Desarrollar varias soluciones posibles al problema es lo más importante.