
Puestos a recordar, me vienen a la cabeza ciertos momentos vividos que no pasaran al olvido jamás, quizás se mantengan para siempre en el recuerdo, pasando seguramente a formar parte del archivo memorial propio.
Momentos en los que aparentemente se vivÃan situaciones de unidad y bienestar, momentos en los que las palabras y la dialéctica fluÃa entre afines persiguiendo un objetivo común, momentos ahora recordados y que por instantes se llenan de una sensación pesarosa y de lobreguez.
En esta vida cohabita demasiada avenencia y oportunismo que ante la sorpresa de cualquiera, aparece y se instala cuando le da la gana convirtiéndose en el perfecto adepto, para más tarde convertirse en un claro ejemplo de personaje pérfido y espurio. Muchas veces nunca se llega a valorar una amistad de alguien hasta que ya no la tenemos, pero en muchas ocasiones hace falta perderla para darnos cuenta del valor real de esa amistad y abrir los ojos de una vez y observar la maldad que escondÃa.
Quizás se llegue a esta situación por la disposición en que uno se encuentra en determinados instantes de su biografÃa, pero que más tarde tras el chasco oportuno se hace la luz y reconoce realmente donde está la verdad, la importancia y la existencia de las personas que verdaderamente se merecen el respeto, afecto y amistad que uno mismo les pueda brindar.
Va por todos aquellos que tienen la virtud de soportarme y agasajarme con su compañÃa, su afecto, su estima y familiaridad haciéndose latente la reciprocidad de sentimientos, para los que comparten conmigo sonrisas y lágrimas, pero sobretodo risas y complicidades, a los que te escuchan sin opinar y te comprenden, a los que te apoyan y te guÃan, a los que no necesitan una razón para compartir un dÃa contigo.
Gracias a todos mis AMIGOS.