Me descubro ante el espejo del tiempo
sabiendo que esta es la noche en que se roba mi alma.
Los santos mueren jóvenes
(pero yo solo he violado deidades
he ensayado mil eutanasias
he prendido hogueras de voluntades).
Me trituro pero no me quiebro
al saberlo
y no poder contarlo a nadie
(con lo que me cuesta escribir estas líneas).
Esta noche me iré
y nadie estará para arrullar mi travesía.
Esta noche me robarán mi tiempo
(y el ladrón
-impune-
seguirá robando).
Me desnudo ante el espejo de la noche
y mi reflejo está henchido de pasado.
Me corto con el espejo de la noche
y ya me he ido
he descansado.
Sin ceremonias,
sin ovaciones,
sin discursos;
sin medallas...
(Ya me había ido...
Anoche… No hubiera dormido anoche…
Me encontré con los que ya no están,con quienes algún día me estrecharon en un abrazoy prometieron estar a mi ladoen las malas y en las buenas:
“Somos amigos, somos hermanos.Nunca, nunca te dejaré”.
Seguí sus huellas,busqué sus miradas,olí sus perfumes…
Pero yo no existía.
Y, al despertar,miré mi viday cuánta falta hoy me hacen.
Y no estaban.Era cierto.Ni uno de los que vi en mi sueñohoy siquiera piensa en mí.
Y maldije a mi desvelopor haberse permitido ser domado por Morfeo(ese traidor).
Paz sentiría si supierasiquiera en qué les he fallado.
Y no sé si los extraño…hoy que sé que sus abrazos fueron farsas…que sus sonrisas...