Hasta hace unas horas teníamos (mi compañera y yo) el tema perfecto
para mi trabajo de grado: una cosa que tenía componentes investigativos,
matemáticos, actuales, sociales y lo mejor de todo, sin programar
(mucho). Digo que hasta hace unas horas porque cuando empezamos a
meternos en serio al asunto, el lindo engendro lleno de virtudes se
convirtió en una mezcla entre Godzilla y la chica del exorcista que era,
desde nuestra posición, una bestia indomable dotada de vida eterna.
Luego de haber pasado por tres ideas para el proyecto de grado y ver
como se van hundiendo una a una, uno se pregunta dónde está el problema.
Descartando el hecho de que en noveno semestre me di...