ELEGÍA PARA UNA FLOR SIN TIEMPO
Sollozando, bajo la profundidad celeste,
yo te busco entre las sombras.
Imploro a los astros tus lejanos ojos,
velados como la eternidad.
Sólo el grito de los búhos destella en el silencio.
La noche no devuelve a sus náufragos.
Tu rostro descendió entre nubes de caoba.
Tu vida se extinguió como una ola en desolada ribera.
Y un cortejo de mustias sombras, como un enjambre de abejas azules,
te acompañó en tu viaje a la mansión del poniente.
Tu imagen sonríe en la penumbra
de la casa abandonada, junto al árbol donde grabamos
Nuestras runas de fuego.
Al borde del estanque
Donde compartimos nuestros sueños
Entre los reflejos del ocaso.
¡Ay! La tierra te ciñe entre sus negros brazos.
Tú pálida forma se desvanece.
El lirio de tus ojos se pierde en la bruma.
Y vagas a través del valle sombrío,
Ataviada de nupciales adormideras.
¿Dónde estas? ¡Oh abismo sin tiempo!
Tus ojos destellan en las tinieblas.
¡Aparta de mí esos diamantes infernales!
Hacia el fondo de la noche me precipito,
Como un peñasco lanzado al mar.
Hector Burgos S
tags: Poemas, Elegía, Flor, Tiempo, Chile, Guayaquil
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