MARRAKECH, la medina (1)
El sol ilumina fuerte el patio del riad cuando el muecín comienza a llamar a oración desde la Koutoubia (1147), la mezquita más antigua de Marrakech y una de las más importantes del mundo árabe. Se le oye alto y claro desde casi toda la Medina, la ciudad antigua. Pensaba que la vida de la ciudad se paralizaría de alguna manera con la llamada a la oración, pero la vida sigue, observo como un empleado del hotel cesa su actividad mientras dura la llamada mientras otros continúan su trabajo, nada más.
Desde que llegas te das cuenta de que esto es distinto, aquí la paliza turística de visitas a todas horas no es posible. El calor, con una temperatura hoy similar a la de Madrid es abrasador, pero un ¡30% de humedad! Hacemos las visitas por la mañana y luego corriendo al hotel, a la piscina y al aire acondicionado.
Las mezquitas no se pueden visitar en todo Marruecos, salvo en Casablanca, pero podemos mirar desde fuera. En Marrakech el único centro religioso que se puede visitar es la madraza, la escuela coránica Ben Yousef, muy interesante. Igualmente interesante son las Tumbas Saadíes y el palacio de la Báhia (la favorita).
Regatear es agotador, pero aquí todo el mundo lo hace, incluso los marroquíes. Regateas, discutes, lo compras y terminas con la sensación de que te ha engañado cuando te regala una figurita. Pero eso es relativo, en definitiva, has pagado bastante menos que en Europa ..... normalmente. Los comerciantes son muy agresivos, no solo para vender, también para que entres en su tienda. Te cogen del brazo, algunos casi te empujan para que entres en la tienda. Son del Real Madrid, del Barsa, de lo que haga falta, todo artesanía beréber, todo hecho a mano aunque sea "made in China" que lo hay y mucho. Yo lo comprendo, en los kilométricos y agobiantes zocos cubiertos hay miles y miles de tiendas y la competencia es terrible, brutal, y los turistas el objetivo número uno.
Calvito.
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