33 ANIVERSARIO DE LA MATANZA DE ATOCHA
Los años
siguientes a la muerte de Francisco Franco (20 noviembre 1975) no fueron
fáciles: las diferencias entre el bunker , organizado en
torno a figuras como Blas Piñar, y los aperturistas se
agudizaron. Entre estos últimos había políticos veteranos de la dictadura
que estaban convencidos de la necesidad del cambio, este era el caso
de Fraga o Areilza, y jóvenes que no habían vivido la guerra civil
y que iban a desempeñar un papel clave en la transición. Los primeros
momentos de la monarquía de Juan Carlos I estuvieron caracterizados
por la indefinición.
Muchos sospechaban
que la nueva monarquía sería una mera continuador del franquismo
sin Franco. Sin embargo, el nuevo monarca se fue rodeando de un grupo de asesores, entre los que destacaba
Torcuato Fernández Miranda, que diseñaron un plan de cambio político.
Este cambio se vino en denominar la reforma. Se trataba de aplicar cambios
controlados que garantizaran la intangibilidad de los funcionarios y
militares franquistas y que llevaran a un sistema democrático desde
las propias leyes franquistas.
El proceso
de reformas estuvo siempre amenazado por dos fuerzas opuestas que se
alimentaban mutuamente. Por un lado, las fuerzas de extrema derecha,
en las que se agrupaban los residuos del franquismo más duro, grupos
terroristas como los Guerrilleros de Cristo Rey, diarios del régimen
como El Alcázar, o grupos políticos como Fuerza Nueva dirigida por
Blas Piñar. Esta extrema derecha centró sus esfuerzos en alentar un
golpe militar que pusiera fin al proceso democrático. Por otro lado,
los grupos terroristas nacionalistas como ETA o de extrema izquierda
como el GRAPO. Con sus ataques al ejército y las fuerzas policiales
alimentaban las posibilidades de un golpe militar.
La situación
llegó a su momento de máxima tensión en la semana del 23 al
29 de enero de 1977, cuando una sucesión de hechos violentos estuvo
a punto de dar al traste con la transición. Al asesinato de un estudiante
en una manifestación pro-amnistía por parte de los Guerrilleros
de Cristo Rey , le siguió el secuestro del presidente del Consejo
Supremo de Justicia Militar, el general Villaescusa, por parte del GRAPO
y la matanza de cinco abogados laboralistas del PCE en Atocha por grupos
de pistoleros de extrema derecha.
La conocida
como “matanza de Atocha” consistió en un atentado terrorista de
extrema derecha cometido en el centro de Madrid la noche del 24 de enero
de 1977.
El autodenominado comando Roberto Hugo Sosa de la Alianza Apostólica
Anticomunista (Triple A) penetró en un despacho de abogados laboralistas
de Comisiones Obreras (CCOO) y militantes del Partido Comunista de España
(PCE), (que seria legalizado el 9 de abril de 1977), situado en el número
55 de la calle de Atocha, abriendo fuego contra los allí presentes,
asesinando a cinco personas, 3 de ellos abogados laboralistas e hiriendo
a cuatro. El periodico italiano Il Messaggero publicó en marzo
1984 que neofascistas italianos habian participado a la matanza. Las
víctimas fueron Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Angel
Rodríguez , Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado y los que
resultaron
gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz Huertas, Luis
Ramos Pardo y Dolores González Ruiz, casada con Sauquillo, embarazada
que perdió también a su bebé.
Pese a constituir
uno de los momentos más tensos de la Transición, fracasó por la respuesta
mesurada del PCE, que simplemente convocó una gran manifestación de
rechazo a la violencia y eliminó así los últimos recelos de su legalización.
El cerebro
de la trama ‘ordenada’ fue el secretario provincial de Madrid del
Sindicato vertical de Transportes, Francisco Albadalejo Corredera, como
escarmiento a los ‘rojos’ inspiradores de una huelga de transportes
que perjudicaba al Sindicato. Fue condenado a 73 años de prisión .
Los ejecutores fueron José Fernández Cerrá (condenado a 193 años
de cárcel, cumplió 15 años y consiguió la libertad condicional en
1992) y Carlos García Juliá (condenado a 193 años de cárcel, tras
14 años en prisión, consiguió la libertad condicional, pero se fugó
a Bolivia antes de terminar la condena) apretaron el gatillo. Fernando
Lerdo de Tejada vigilaba desde la puerta (no llegó a ser condenado
ya que aprovechó un permiso para huir, el crimen prescribió en 1997)
y Leocadio Jiménez Caravaca que fue quien les facilitó las
armas.
Fuentes:
http://www.youtube.com
http://quiron.wordpress.comde-atocha/
http://www.historiasiglo20.org
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