Capitulo 36
Llego al lugar donde todo ocurrió, los curiosos aun merodean el lugar, toman fotografías a placer y es que después de todo nunca antes había ocurrido algo así. Camino por sobre encima de donde estuvieron los cuerpos acostados y una sensación recorre mi cuerpo. Una sensación nueva, extraña, completamente difícil de explicar. Imágenes invaden mi mente. Puedo verlos correr, gritar, desesperarse.Puedo verlos morir.Era como si lo que paso ese día estuviese en mis recuerdos y como si fuera una película pudiese verlo, me sentí extraña, acongojada, incomoda. La sangre bañaba mis pies mientras uno a uno las personas dejaban de existir. Era la escena del asesinato y era como si estuviese allí, en ese preciso momento sin poder hacer nada para ayudarlos. Era gente inocente, ese no era el código de Alexia, así no actuaba ella, nunca mato a nadie que no se lo mereciera.Esto no era obra de ella.La película en mi mente prosigue y mientras mas personas caen muertas mas deseo conocer al asesino, busco entre los rostros sonrientes de quienes están cerca pero nada, no noto nada extraño. Lucen desesperados, corren en todas direcciones – si tan solo la película me dejara ver – en ese momento noto que alguien camina tranquilamente, se aleja del lugar como si nada ocurriese.Ese debe ser…Corro hacia él con todas mis fuerzas, pero fue como si la calle se alargara cada vez mas. ¿Quién era? Lanzo un “¡oye tu!” desesperada intentando detenerlo. Así lo logro y aquella figura voltea verme, el sol cruel juega en mi contra y su rostro se esconde entre los rayos en contraste. Lo único que alcanzo a ver es una sonrisa.Una siniestra sonrisa.ir a: Capitulo anteriorEl mundo de Alexia
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