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Amentiae

Un blog con historias cortas y novelas de comedia, romance, drama, fantasia y ficción... y algun que otro delirio más.

1- 6 Chicas -Ah... No ¿Qué haces?…- se quejó sintiendo el calor de sus manos -Vamos, no pasará nada…- él siguió intentando lograr que la chica cediera -¡No! Apártate… no quiero…- se mantenía firme ante la opresión del chico, entre quejidos perdidos como susurros -Bueno, al menos déjame verlas…- le provoco sonriente esperando sucumbirla, mientras se acomodaba levemente en la silla -No, nos vamos a meter en problemas…- tenía ganas de levantarse e irse, pero sabía que no podía, y los largos brazos de el llegaban a encarcelarla sutilmente. -¡Deja de quejarte y hazlo!- él perdía la paciencia y pensaba lograr lo que quería, así necesitará tomar medidas drásticas. Miró alrededor y se lanzó sobre la chica -Ha… Déjame ¡No quiero!- se quejó tratando de mantener la voz baja cuando el chico intentó arrebatar sus pertenencias. -¡Dame las benditas respuestas!- Dijo en voz alta y exasperado por el examen que terminaría en pocos minutos y el no había logrado ni empezar. -¡Pia Joselyn! ¡Lian! ¡¿Que piensan que están haciendo en pleno examen?!- El profesor los reto iracundo al notar el fallido intento de copiado de Lian.- Sin duda eres un desastre, no tienes futuro- le dijo fulminante al castaño- Pero señorita Joselyn… De usted… Me extraña, nunca pensé que seguiría los pasos de su hermana… Estoy tan decepcionado…- aclaró mientras les quitaba las hojas y las decoraba con tinta roja y desaprobatoria. -¡Pero si fue él!- trató de remediar la situación -Señorita, es tan culpable el que comete el delito como el que no lo detiene…- aclaró altanero el profesor. Pia alzó una ceja pero intentó contenerse. -Pero…- intentó explicar para no caer más profundo en el abismo -¡Nada de peros! ¿O es que acaso quiere una sanción?- disfrutó el maestro abusando de su poder como superior. -¡No me joda!- se le escapó de entre los labios abrillantados mientras pensaba en la posibilidad de que sus días siguieran condenándola. -.-.-.- Nombre: Pia Josselyn McRuth  Edad: 17 años Curso: 5to año. Bachiller Hobby: dormir -.-.-.- Caminó lentamente hacia la dirección sintiendo que a cada paso que daba, aquel maldito pasillo alargaba su longitud, haciéndose terriblemente interminable.  ¿Por qué todo tenía que ocurrirle a ella? Maldito examen. Maldito Lian. El tiempo parecía transcurrir con exasperante tranquilidad y aquello aumentó su nerviosismo, por lo que decidió apresurar sus pasos. Cuanto antes llegara, antes pasaría la tormenta. Cuando al fin pudo plantarse frente a la puerta, suspiró profundamente y, ligeramente alegre por el hecho de haber llegado de una vez por todas, estiró la mano hacia el picaporte, dispuesta a abrirla. Fue en justamente en ese instante cuando la puerta se abrió de par en par, con violencia, estampándose contra su cara y tirándola al piso bruscamente. -¡Oh! –Exclamó una voz chillona-¡Perdón! ¿Estás bien? –le preguntó una chica morocha de pelo negro y sumamente alta que había sido la culpable, extendiendo una mano con la intención de ayudarla. Sin mediar palabra, suspiró, cerrando los ojos un momento. Definitivamente, la suerte no era una de sus especialidades. Ayudándose de la mano de la morocha, se incorporó con dificultad antes de levantarse por completo, todo ello sin ni siquiera mirar el rostro confundido de la joven que se encontraba junto a ella, dirigiéndole una mirada de total desconcierto. Pia no pudo evitar volver a suspirar, maldiciendo para sí su fortuna. Palpó su rostro en busca de algo anormal en el, y claro está, sintió un liquido espeso recorrer su cien. -¡Hay por Dios! ¡Estas sangrando!- se preocupó la morocha. Haciendo caso omiso de la chica en todo momento, y luego, sin decir absolutamente nada, Pia entró en dirección arrastrando los pies por la frustración y limpiándose la sangre con la manga de su camisa.   ............. ~ Mientras ~ Tic - Tic- Tic -Tic Es lo único que se escucha en una habitación a oscuras… ............. ~ Mientras ~ En otra zona del instituto Un grupo de chicas, todas ellas de rostros afables y amplias sonrisas, reunidas alrededor de varias mesas y sillas unidas, hablaban en intentos de murmullos sobre cosas banales de las que cualquier estudiante hablaría. -… ¿Has visto al nuevo profesor de química? ¡Está como un…! –comentaba una mirando a sus compañeras con aire cómplice. -Nada comparado con el de gimnasia. ¡Esos músculos…! –replicó otra, alzando ligeramente la barbilla y cruzándose de brazos al tiempo que ponía mirada soñadora. -El de arte tampoco está mal…Si le quitas las gafas, le arreglas ese horrible pelo grasiento, le quitas ese asqueroso aparato de dientes,  le operas esa nariz respingona, le implantas músculos y lo vistes bien…Bueno, tampoco está tan mal. –interrumpió una morocha de piel bronceada, provocando que sus compañeras estallaran en carcajadas. Carcajadas que pararon al acto en cuanto la puerta del aula se abrió de par en par, a paso firme y resonante, entró una chica de cursos superiores, con una vincha sosteniendo su reciente flequillo mal cortado y dejando ver unas extrañas raíces castañas que se convertían en cabellos rubios platinados. -Vicky- llamó la  chica con voz cantarina y, rápidamente,  de entre el grupo una niña bajita de pelo castaño y ojos brillantes se acercó  a la rubia, agachando la cabeza y mirando de reojo a sus compañeras- … Vicky…- murmuró mordiendo un lápiz mientras leía una libreta que sostenía entre sus manos. -¿Qué pasa?- Preguntó Victoria, curiosa por la repentina aparición de su hermana. -Tú solo di que sí…- le sonrió a la chica con un brillo peligroso en sus ojos. La castaña la miró con sospecha, frunciendo el ceño- ¡Dilo! -Vale, vale… Si- respondió confundida. -Perfecto- volvió a sonreír enigmáticamente- Ahora firma aquí- le tendió su libreta marcando el lugar con uno de sus dedos, mostrando su reciente y perfecta manicura. -Pero está en blanco…- susurró, ronca, temiendo por su vida… O por su dignidad. -¡Ah!- exclamó la rubia- ¿Es que no confías en tu hermana mayor?- actuó haciéndose la ofendida- Está bien... Yo entiendo… Entiendo que después de todos estos años… No confíes... en… mi – lloró falsamente, tapándose la cara con las manos… A lo que Victoria agarró la libreta y firmó, preguntándole a Dios porque su hermana era así. -Listo- dijo la joven intentando alejarse de su hermana, pero una risa macabra la detuvo al instante. Se dio la vuelta sintiendo un escalofrió y la vio escribiendo a toda velocidad en su libreta. Luego observó cómo  le hacía señas para que se acercara más. -¡Sí! Ahora estas obligada a ayudarme o me quedaré con tu colección de ositos Crunchi – le extorsionó en un tono meloso, mientras le mostraba sobre su firma el escrito que la comprometía  a colaborar. -¿Qué? … ¡Mis ositos Crunchi no!- chilló queriendo arrebatarle la libreta de las manos mientras la rubia gozaba su maldad del mes… Bueno, del día…- Eres… Eres… -¿Hermosa? ¿Fantástica? ¿Brillante? – enumeraba con sus dedos. -Una…- Victoria  contenía las ganas de matar a su hermana mayor contando pausadamente hasta el millón. -Sabes… No importa, yo cuidaría bien de los ositos Crunch… - Vicky afinó su mirada con sospecha, ladeando la cabeza- Si, si… El señor Azul se vería muy bien… sin cabeza – decretó con la voz ronca y macabra. -¡Te ayudaré! ¡Te ayudare!- le suplicó por el bien de su querido Señor Azul. La rubia la miró esbozando una sonrisa malvada antes de alejarse, triunfante. -.-.-.- Nombre: Ashley McRuth             Edad: 17 años Curso: 5to año. Bachiller Hobby: Fotografiar chicos lindos -.-.-.- Mientras la pequeña Vicky,  suspirando, giró sobre sí misma y volvió con sus amigas, quienes la miraban expectantes. -.-.-.- Nombre: Victoria McRuth           Edad: 15 años Curso: 3to año. Bachiller Hobby: Pintar -.-.-.- -Tu hermana me da mala espina…- le comentó una de sus amigas a Victoria, que solo respondió con un suspiro. ............. ~ Mientras ~ Tic - Tic- Tic -Tic Es lo único que se escucha en una habitación a oscuras… donde unos lentes cuadrados brillan reflejando una intensa luz… ............. ~ Mientras ~ A paso desganado, con la mirada perdida y gesto distraído, una morocha cruzaba la calle luciendo su larga y ondeada cabellera. Tras un par de minutos andando al fin estaba a unas cuadras del instituto, y  no pudo evitar suspirar aliviada por el hecho de que se hubiesen acabado las clases del día, cansada de la palabrería de los profesores y  de los mareantes textos de los libros escolares. Perdida en sus pensamientos, la mayoría dedicados al profesor de gimnasia y a la camiseta ajustada que le marcaba sus pectorales, no se dio cuenta de que un grupo de extraños la había rodeado, y solo reaccionó cuando uno de los hombres, de aspecto horripilante- “y nada comparado con el profesor de química”- pensó la morocha, le agarró el brazo con violencia, intentando inmovilizarla. Asustada, trató de soltarse desesperadamente, pero el segundo hombre, de un aspecto mucho más horrible que el primero, muy parecido al profesor de arte exceptuando su aspecto salvaje y su desagradable olor a sucio, se le acercó esbozando una sonrisa macabra y dejando entrever un destello peligroso en la mirada. Querían robarle. ¡Robarle!  Pero qué si solo lleva los útiles, ¿Qué les interesaba a aquellos ladrones unos útiles de instituto?  Desesperada y sin dejar de tratar de soltarse, buscó ayuda con la mirada, y…  de repente…lo vio… Metro ochenta de fibra compacta y puro musculo, ojos plateados como luceros, quijada masculina, pelo azabache y un bronceado pintado por los dioses… Entrando en la espesa nebulosa de hormonas activas típica de la adolescencia, la morocha se olvidó por completo de la situación en la que se encontraba. Su mente maquinaba escenas perfectas donde su adonis la salvaba, con heroicos movimientos, de los malhechores… Donde acababa por regalarle una estupenda amplia sonrisa y terminaban andando juntos de la mano. Una estúpida sonrisa se le dibujó en el rostro. Luego llegaría al portal de su maravilloso hogar, donde su adonis le declararía su amor, provocado por el flechazo que había sufrido al ver sus hechizantes ojos verdes y ambos se fundirían en un cálido y dulce beso. Sacudió la cabeza, volviendo a la realidad de improvisto, y observó  a sus intentos de agresores  desparramados por el piso, como si una estampida de elefantes les hubiera pasado por encima. Algo impactada, se los quedó mirando durante unos minutos antes de suspirar y volver a sacudir la cabeza.  Fuera lo que fuera que hubiese pasado, decidió creer que su ilusión de ser salvada había sido realidad, pero que su adonis había decidido desaparecer y protegerla desde la distancia, como un superhéroe que no quería que su amor supiese su secreto.  Prosiguió caminando, pero ahora sus pies tenían el peso de una pluma; y prácticamente flotando intentaba disimular la estúpida sonrisa de su rostro. -.-.-.- Nombre: Catherin Lanea             Edad: 17 años Curso: 5to año. Bachiller Hobby: Nadar -.-.-.- ............. ~ Mientras ~ Tic - Tic- Tic -Tic Es lo único que se escucha en una habitación a oscuras… donde unos lentes cuadrados brillan reflejando una intensa luz… y una amplia sonrisa que se mueve a la par de una macabra risa… ............. ~ Mientras ~ -¡¿Pero justo hoy que se cumplen 6 meses?! ¿No podías elegir otro día menos doloroso?- hablaba resentido un joven apuesto de cabello rubio,  azotando los cubiertos contra la mesa. -¿Mañana?- le dio una alternativa una chica rubia que le miraba con los ojos llorosos. -¿Cómo puedes ser tan cruel?- le preguntó él sin mirarla, penándose con los dedos y haciendo esfuerzos por no dejar que las lágrimas que se agolpaban en sus ojos salieran. -No es que sea cruel…- mintió descaradamente, dado un bocado a su ensalada con despreocupación- Es que lo nuestro ya no funciona… Pero te quiero mucho, y va a ser difícil olvidarte o superar lo nuestro, por mas que lo intente… - le dijo mirándole fijamente. Él, posando sus ojos en los de ella, se sintió perderse en el color almendrado que los caracterizaba. -¿Lo dices en serio? – le preguntó tomando sus manos. Ella asintió con una sonrisa que, a simple vista, pareció contener el llanto- Pero… Entonces ¿Por qué…?- El joven no pudo terminar de hablar, pues uno de los meseros interrumpió la conversación cuando se acercó a la mesa, esbozando una amable media sonrisa. -¿Puedo ofrecerles algo más? – preguntó, atento -SÍ, guapo ¿Porque no me das tu número? Me harías un gran favor– le dijo soltándose de la mano del chico y guiñándole un ojo al mesero, el cual riendo se lo anotó en una servilleta. -¡¡ERES UNA…!!- se contuvo  de decirle unas cuantas verdades agresivas a la rubia. -Te dije que intentaría superarlo- replicó con inocencia, para pararse y retirarse del comedor… No sin antes lanzarle un besito al mesero. ............. ~ Mientras ~ Tic - Tic- Tic -Tic Es lo único que se escucha en una habitación a oscuras… donde unos lentes cuadrados brillan reflejando una intensa luz… y una amplia sonrisa que se mueve a la par de una macabra risa… Repentinamente, la puerta de la estancia se abrió de par en par. Una fémina de gran altura y amplia sonrisa entró por ella dando pequeños saltos antes de acercarse  a la sombra que seguía tipeando en el ordenador. -Keira- la llamó, cantarina, mientras jugaba con las trenzas pelirrojas de la chica que, acomodándose las lentes, se dignó a mirarla. -Tanya… Por fin llegas- contestó en un tono distraído antes de volver su vista al monitor. -¿Sabes? Hoy hice sangrar a una chica… Pero ella se puso delante de la puerta,  así que no completamente mi culpa ¿no?- contaba sentándose a su lado-  Y luego, cuando venia para acá, vi a la chica gato. Y sabes,  esa morocha de ojos verdes…La hija del campeón de artes marciales- le explicó  atropelladamente a la pelirroja- Estaba dándole una paliza increíble a unos tipos raros...Se ve que es muy fuerte ¿verdad?- agitó los brazos emocionada.- ¿Verdad? –Repitió acercándose mucho a la pelirroja-…. ¿Keira? – extrañada, le picó el brazo con el dedo, a lo que su compañera no respondió, perdida en lo que mostraba la pantalla de su monitor… Ambas se quedaron unos segundos en silencio. Tanya, extrañada por ello e incapaz de estarse quieta y más aún, sin hablar, estiró el cuello para poder ver el monitor. -¡Lo logré!- chilló Keira emocionada, con el rostro tan rojo como su cabello, al momento que la morocha lograba divisar un dibujo masculino en el monitor, que estaba dándole un beso a una chica pelirroja que… Supuso sería el personaje de su amiga. -¿Qué? ¿No te cansas de jugar a esos juegos de citas? – le preguntó, admirando el buen dibujo del chico. Keira sacudió la cabeza y con ella sus trenzas, mientras apretaba un botón que las llevaba a una galería de imágenes… Repletas de chicos guapos- Ooh –Tanya asintió lentamente con la cabeza, sin apartar la vista de la pantalla- Ya veo porque no te cansas – entendió, robándole el monitor para deleitar su vista. -.-.-.- Nombre: Tanya Rensky                Edad: 18 años Curso: 5to año. Bachiller Hobby: Coleccionar cosas de las personas que conoce -.-.-.- Mientras,  la pelirroja se acomodó en su asiento y, esbozando una estúpida sonrisa, comenzó a fantasear con las imágenes nuevas que acababa de conseguir en su juego…En su maravilloso juego. -.-.-.- Nombre: Keira Redhead              Edad: 17 años Curso: 5to año. Bachiller Hobby: Jugar a videojuegos de citas. -.-.-.-   ……………………………….. ¿Continuara?  ... sep... ese es... El primer cap de OBNI!!! Escrito en conjunto con Cate!!!! y NO, no nos hacemos responsables por daños colaterales, pesadillas y posibles trastornos psicologicos que puedan quedar leugo de leer la historia :PGracias por leernos!!! 

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