El Sujeto
Últimamente, como a Carlos Galván, me falla la memoria. Juraría que escribí esto antes de Navidad. Pero no, fue hace un mes, y como muchas veces ocurre, se me quedó olvidado en Mis Documentos. Yo soy persona de guardar las cosas en el Escritorio, así que allí ha macerado hasta que hoy, haciendo mi unidad didáctica sobre evolución me lo he encontrado al lado del archivo Darwinismo y Creacionismo. Se me había olvidado por completo que existía, y la verdad, con las pocas cosas que subo últimamente tampoco es cuestión de desperdiciar palabras a lo tonto. Les dejo con Si el tren A sale de Madrid a las 12 de la mañana camino de Zaragoza a una velocidad de 120 km/h y el tren B sale a las 3 de la tarde desde Calatayud a una velocidad de 60 m/s. ¿Se estrellarán al llegar al cambio de agujas de Conejera de la Sierra? No me gusta ser sujeto de experimento. Soy conductor de trenes. De pequeño montaba los pequeños raíles de un trenecito eléctrico con una locomotora negra como el carbón. No funcionaba con carbón, claro está. Iba a pilas. Cuando crecí me tocó mili en ferrocarriles y hasta hoy. Todo empezó cuando la Renfe me designó como posible candidato a salir en los problemas de física de los chavales. Me negué en redondo, pero me dijeron que si no quería ser degradado a mozo de carga tenía que tragar. Cuando me las prometía muy felices (habían pasado dos años) un señor catedrático de un instituto de Burgos me dijo que iba a salir en un examen. El hombre, aunque un poco seco, resultaba cordial por teléfono. - Es que verá –explicaba-, los alumnos cada día son más vagos, pero los trenes les siguen gustando. Si les hablo de naves espaciales o de partículas subatómica me toman a pitorreo. Por eso le pongo de ejemplo los vagones y se enteran de todo, ¿sabe usted?. Resignado le contesté que de acuerdo, que si necesitaba algún dato sobre mí. - No es necesario, tengo aquí su curriculum, da con el perfil. ¿Perfil? ¿Qué demonios era eso del perfil? Ya es que piden el bachiller hasta para salir de ejemplo en un problema. Unos días después al llegar a casa me encontré con un telegrama de hacía algún tiempo entre la propaganda de los fontaneros y los papeles del Telepizza. ¿Cuándo ha llegado esto? – pregunté a mí mujer-. Un cartero lo trajo anteayer, pero como el señorito no aparece por casa –respondió en la lejanía de la cocina-. Me paso media vida en la vía para esto. El telegrama era realmente inquietante. Era de Don Edelmiro, el señor de Burgos que me iba a poner en un examen. Perdone, amigo Pardiñas STOP al redactar el problema me he equivocado STOP sale que se estrella usted STOP ya no puedo hacer nada porque he corregido los exámenes STOP lo siento. Entré en una depresión profunda y mi mujer me abandonó. Mi hijo pequeño me maldecía durante la hora semanal de visitas porque según le habían dicho, maté a mucha gente en un tren que se estrelló. La gente de mi portal me llamaba asesino. Yo era el tren A, lo había admitido en una posterior investigación por parte de la Guardia Civil. Pero eso no ocurrió nunca. Nunca tuvo lugar tal accidente, ni yo he ido a Zaragoza nunca. Además Conejera de la Sierra es un pueblo inventado. ¿Por qué entre tanto dato falso los conductores de locomotoras teníamos que tener nombres y apellidos? Salir en ese examen que suspendieron el 87% de los alumnos del Instituto de Secundaria “Onésimo Redondo” me ha amargado la vida. La ciencia en una mierda. Malditas fórmulas endiabladas. Cualquier día cometo una locura. Si, ya tengo trazado un plan. Un tren que a priori no se estrelle en ningún profético ejercicio de Física y Química descarrilara a la altura de Torrelodones con el follón correspondiente. ¡Que mal quedarán los malditos cerebritos! Si me investigan diré que ha sido cosa de la ETA. Intereconomía apoyará mi tesis. Muchos inocentes morirán, pero pensando en esos profesores de física que no vieron lo que venía, me regodeo en mi propia crapulencia. Armando Pardiñas para servirles a Dios y a ustedes. Armando Pardiñas fue detenido como cómplice de terrorismo islámico por sus maldiciones y amenazas contra los viajeros y el jefe de agujas de la estación de Valladolid. Durante su estancia en la cárcel se convirtió en cristiano renacido y los domingos por la mañana predica el evangelio en barrios marginales. Nadie murió en el descarrilamiento, tan solo una vieja se mareó y un niño vomitó en unos Manolos de imitación que llevaba su madre. Le habían avisado de que salía en otro problema, como conductor B, y que esta vez no colisionaría con el expreso Vigo-Almería. Así ocurrió.Jarl!
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