Facebook permitió reencuentro de una familia entera en Colombia, después de 34 años de separados
Febrero 14 - 2010Fuente: eltiempo.com - citytv.com.coLos hermanos Sánchez Beltrán fueron separados a los dos y tres años, respectivamente. Gracias a uno de ellos, lustrabotas fanático de internet, se reencontraron.Ernesto Sánchez Beltrán dejó se sonreír y quedó pasmado cuando vio a su desconocida madre María Helena, de 64 años, en ese reencuentro familiar que ocurrió el pasado 10 de enero en un apartamento en Bogotá. "Y todo gracias a las oraciones al Divino Niño, a mi padrino muerto hace seis meses y a Facebook", dice. Él -un lustrabotas bachiller que, a sus 36 años, carga un portátil y navega hábilmente por Internet entre cada embolada, en Unicentro- desde los 2 años había crecido apartado de su progenitora, por decisión de ella que, además, lo separó de sus dos únicos hermanos: Diego, un taxista de 37 años, y Luz Dary, una empleada de 40. Pero ese día del reencuentro familiar, con más temor que llanto, su madre se le acercó y, tras bendecirlo, le dijo: "Hijo, perdóneme. Por necesidad hice lo que hice. Perdón. No lo quería abandonar ni separar".Ernesto no la censuró por esa decisión. Por el contrario, la animó: "Le dije que lo más importante era seguir adelante y que sus razones tendría para tomar esa determinación", cuenta sonriente, ahora al lado de su hermano Diego. Ese encuentro con la madre sucedió cinco días después de que los dos hermanos, Ernesto y Diego, se vieron por primera vez -el 5 de enero-, luego de tres décadas de búsqueda en Bogotá y de andar cada uno por los mismos sitios, sin saber que eran hermanos.Ahora lo saben por las historias contadas sobre esos años distanciados y desde que eran niños. La separación La vida para la pequeña familia Sánchez Beltrán que vivía en el barrio San Marcos, en el sur de Bogotá, cambió al morir de un infarto el padre de la casa: Martín Sánchez, un zapatero.La madre, que entonces trabajaba como empleada en casas de familia, empezó a pasar penurias económicas y tuvo que vender hasta las ollas para ganar algo de dinero y alimentar a los tres hijos. Luego, la escasez de trabajo y el desespero llevaron a María Helena a entregar a sus dos hijos hombres a sus padrinos respectivos. "Eso fue lo que nos contaron ellos. Yo tenía 2 años y Ernesto 3", comenta Diego. Los dos crecieron sin saber de la existencia del otro. "A los 8 años, me vine a enterar de la verdad, porque mi padrino me contó que no era hijo de él. Como era tan pequeño, no entendí, porque para mí él era mi papá. Como a los 12 años comprendí la realidad y empecé a preguntar quién era mi mamá. Ahí empezó el sueño que debía conocerla antes de morir", expresa Ernesto, quien agrega que, para esa época, vivía en Barrancas, en el extremo norte de Bogotá.Diego, a su vez, narra que supo de la existencia de su hermano, coincidencialmente, también a los 8 años, porque un primo le descubrió ese secreto.Ya mayores, los dos averiguaron nombres y apellidos. "Eran las únicas señas que teníamos uno del otro", indican. Mientras cada hermano crecía estudiando en colegios distritales, ambos tuvieron que buscar trabajo tempranamente para sostenerse. Ernesto, antes de los 18 años, se empleó como mensajero de una droguería y después de un almacén en Unicentro. Luego, hace 13 años, fue aceptado como uno de los lustrabotas oficiales en ese lugar. Las búsquedas "Vi la necesidad de ponerme a estudiar y validé el bachillerato. Después me gradué como técnico en locución y medios audiovisuales en el Colegio Superior de Telecomunicaciones, porque mi ilusión es trabajar en la radio", afirma Ernesto.Con la plata ahorrada de las emboladas y la ayuda del fondo social de Unicentro -agrega- en noviembre del año pasado compró, a plazos, un portátil. "Ya había aprendido a manejar Internet y me había inscrito en Facebook", dice.Al mismo tiempo, su hermano Diego terminó el bachillerato, compró un taxi para ganarse la vida con las carreras y se casó. El mayor de sus tres hijos, sintonizado con el Facebook, le sugirió buscar a su hermano Ernesto por esa red. En junio del año pasado averigüó en la notaría primera la fecha de nacimiento de Diego. Busco en Facebook y le aparecieron siete nombres. "Uno de ellos tenía una foto con la bandera de Bogotá y, como la fecha de nacimiento coincidía con la de Diego, el corazón empezó a brincar -cuenta-. Entonces, le mandé un mensaje que decía: 'Quisiera saber como se llaman sus padres, porque yo estoy buscando a un hermano y sus datos coinciden con él'".Ernesto recibió el mensaje y cuando lo vio se inquietó. "Vi la fotografía de Diego y supuse que era mi hermano, por su cara y el lunar de la familia: yo lo tengo en el mentón y él en el pómulo".Primero se reunieron los dos y después convocaron a su mamá. "Fue algo impresionante. Ya no importa el pasado, sólo que estamos vivos y juntos. Ahora debemos cumplir pronto otro sueño: después de 34 años de separación queremos conocer el mar en familia".Mas artículos sobre reencuentros en facebook: • Chileno encuentra a su hijo en facebook tras 13 años sin verlo• Gracias a facebook madre e hijo se reencuentran en inglaterra tras 27 años separados
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