Mi paraíso particular y privado.
Aquí estoy escribiendo un ratito, y si no me interrumpe nadie... tengo los cascos puestos a todo volumen, así me abstraigo del mundo que me rodea, no porque no sea agradable, desde la ventana todo es verde, jardines grandes, piscinas alguna se ven otras no, pero se oye el bullicio de los niños jugando... algún jardinero con sus corta césped a todo motor y la verdad, prefiero escuchar a Enya. Los teléfonos o móviles, pues que se esperen, si no los oigo mejor. Ya contestaré luego.
Ahora aquí en este momento me encuentro entre la música y las vistas y mi imaginación, en un cuento de hadas, en el bosque fantástico esperando encontrarme al unicornio blanco de un momento a otro.
Aquí ahora después de una mañana de burocracia, autopistas, tráfico, etc, etc. Estoy en mi paraíso particular y privado. Dentro de mis siete burbujas que me protegen del exterior, ahora estoy en mi mundo del siglo treinta y siete, donde todo es posible solo con desearlo. Donde la bondad impera y se desconoce la maldad, y la mala educación. Aquí y ahora todo es absolutamente confortable, con una sensación total de seguridad, tranquilidad y un algo que te recorre el estomago, como cuando consigues realizar un reto que te ha costado alcanzar. Satisfacción total.
Felicidad, alegría y más deseos de ayudar sin pedir ni necesitar nada a cambio.
Aquí ahora, la yerba del bosque está suave, huele a gardenias y jazmines, es como si mi Ángel estuviese pegadito a mi y así debe de ser. En este mi paraíso particular, los animales están a mi alrededor, todos formamos un solo universo, todos somos partículas de estrellas, chispeantes y alegres, ellas las estrellas que vemos cada noche y que ya dejaron de existir hace millones de años luz, pero que aún hoy vemos su reflejo y en realidad somos lo que ellas fueron.
Aquí ahora todos tenemos nuestra luz particular, todos brillamos y solo con mirarnos a los ojos entendemos de todo y a todos.
En este mi mundo al que solo puedo escaparme de vez en cuando os invito a todos a que intentéis entrar. Cada uno de nosotros tenemos el nuestro particular, es cuestión de saberlo encontrar.
Yo mientras aquí y ahora sigo esperando a que aparezca, el unicornio, para poder acariciarlo y recibir sabiduría o al dragón para que me de un paseo por el Universo y me haga recordar todas las cosas maravillosas que a lo mejor he olvidado...
Llega mi dragón y me voy en su lomo a recorrer mundos, que a simple vista no vemos y que quizás os cuente en otro ratito, ahora me voy a volar no puedo perder esta oportunidad. Espero que me comprendáis!!!
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