¿Por Qué sin Para Qué?
La encrucijada de la elección nos sorprende donde quiera que vayamos, cada paso es decisión, nos prueba como centinela, nos causa desasosiego, nos hace ocupar el trono de la incertidumbre y probar el arrebato de la duda.Para elegir debemos estar libres del calabozo del egoísmo, fuera de los terrenos donde mora la avaricia, lejos de los campos de la satisfacción, distante del lugar de la glotonería, de espaldas a la avidez, solo con la voz del conocimiento y de la sabiduría, donde reine el silencio y el temor no confunda los pensamientos, donde Dios susurre, sin elegir por nosotros, elegir es tarea de cada uno, los resultados erróneos son tantas veces la evidencia que nos hace incapaces de salvarnos por nosotros mismos, aunque elegir sea un acto personal, nutrir la elección con la ayuda necesaria, apunta a que acertemos y demos pasos correctos.Decidir desde el por qué nos ayuda a experimentar la desesperanza, el odio, la tristeza, la pobreza, la infidelidad y otras.. Decidir de cara al para qué nos alienta en la esperanza, en el amor, en la alegría, en la riqueza y en la fidelidad sobre todo a nosotros mismos.Elegir medios y fines es tarea de hoy, tuya, mía, de todos. No tiene sentido dejar para mañana lo que mañana resultará tan difícil o imposible de hacer como hoy.
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